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Señas de identidad del proyecto

La esencia del proyecto educativo

Nuestra escuela queremos que se convierta en un lugar de encuentros, de descubrimientos, de propuestas y proyectos por realizar, de vida y de aprendizajes.

En palabras de Mª Carmen Díaz Navarro:

“Un lugar donde caben las emociones y los conocimientos, lo de cada uno y lo de los otros, lo sencillo y lo complejo.

Un lugar donde se da y se recibe, se habla y se escucha,        se mira y se es mirado.

 Un lugar cultural. Donde se cultivan las evoluciones personales y las colectivas, la belleza, la creación                     y las sensibilidades.

 Siento la escuela como lugar de estancia, de acomodo,         de salud, de placidez, de afecto.»

Y en este contexto cuidado, amable y abierto se pueden dar multitud de aprendizajes y descubrimientos significativos e importantes, no para aprender a vivir, sino para vivir la escuela.

Al considerar al niño como un ser activo en su aprendizaje derribamos el modelo tradicional donde el adulto transmite el conocimiento. Partiremos, por tanto, de las vivencias y experiencias del niño (conoc. previos) para realizar propuestas que atiendan a los principios de individualización y socialización del aprendizaje y que se desarrollen a través de la interacción directa con los materiales y con las personas.

Somos una escuela donde se desarrollan propuestas, acciones, interacciones metodológicas que desde luego ayudarán a alcanzar los objetivos marcados por el currículo oficial, pero siempre a través de abordar los contenidos de las diferentes áreas, materias y ámbitos desde un enfoque competencial, útil y real. Nuestra escuela se convierte en un “laboratorio educativo” en el que los niños y niñas son los protagonistas de sus investigaciones, descubriendo el mundo que les rodea a través de la interacción con el otro, elaborar hipótesis (método científico), teorías y propuestas que le servirán como andamiaje para ir construyendo poco a poco, desde sus características y según su ritmo,  su propio aprendizaje (constructivismo).

La importancia de las relaciones y el aprendizaje autónomo también se traduce en crear espacios armónicos, con materiales y propuestas amables, con colores y sonidos agradables, con objetos y propuestas que inviten a ser exploradas, pero siempre con un por qué y para qué educativo del propio diseño o de la presencia o ausencia de esos elementos.

El primer paso para interconectar todas las partes del ecosistema educativo, está en abrir las puertas del centro al diálogo con las familias y a la mejor comprensión de la realidad de los niños con los que trabajamos. Pero, como señalaba Malaguzzi: “No sólo las escuelas y familias deben implicarse en la educación de la infancia, sino todos los estamentos, servicios e integrantes de la sociedad.” En nuestro proyecto, recogemos como parte fundamental, la interacción y colaboración con las asociaciones y entidades sociales y culturales del entorno de Arcosur.

El arte, la cultura, la ciencia, el deporte… por tanto, como motor de aprendizaje deben estar presentes en la escuela, ya sea a través de excursiones al entorno natural, visitas de artistas al centro, exposiciones, dinamización de biblioteca de centro, participación en proyectos culturales del entorno o inclusión de obras artísticas (plásticas, musicales, literarias, audiovisuales…) en el día a día de nuestra escuela. La escuela debe ser epicentro para el desarrollo de prácticas educativas que contribuyan a la evolución de la pedagogía artística mediante el establecimiento de unos principios pedagógicos, organizativos y metodológicos, que se concreten en objetivos explícitos e implícitos de las diferentes propuestas y programaciones educativas.


Referencias pedagógicas de nuestro Proyecto Educativo

"Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos son iguales,
sino que todos son diferentes."
Loris Malaguzzi