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Propuesta educativa

para la etapa de Educación Infantil

La Educación Infantil constituye una etapa con identidad propia y pleno sentido educativo, en la que se asientan las bases del desarrollo físico, motriz, afectivo, social y cognitivo del alumnado.

En estos primeros años, el aprendizaje se concibe como un proceso global, activo y significativo, estrechamente vinculado al bienestar emocional, al juego, a la exploración y a la relación con los otros y con el entorno.

Desde esta mirada, el centro entiende que educar en Infantil no es anticipar aprendizajes formales, sino acompañar el desarrollo integral de cada niño y cada niña, respetando sus ritmos, intereses y necesidades, y favoreciendo la construcción progresiva de su identidad, su autonomía y su deseo de aprender.

Por ello, la propuesta educativa de la etapa se adecua de manera consciente a las características del alumnado de 3 a 6 años y se integra plenamente en el Proyecto Educativo de Centro, con el mismo peso, coherencia y relevancia que el resto de las etapas.

Las experiencias de aprendizaje se organizan a través de contextos ricos, vivenciales y significativos, donde el lenguaje, el movimiento, la experimentación, la expresión artística y la interacción social se convierten en motores del aprendizaje.

La escuela se concibe así como un espacio seguro, estimulante y acogedor, que escucha, observa y acompaña, sentando las bases de una trayectoria educativa sólida, respetuosa y coherente a lo largo de toda la escolaridad.

 

Partiendo de las señas de identidad de nuestra escuela y teniendo en cuenta las características, necesidades y potencialidades de los niños y niñas de la etapa de educación infantil, las líneas pedagógicas que rigen la labor que desarrollamos en esta etapa, siempre desde un enfoque respetuoso y socioconstructivista del aprendizaje, son las siguientes:

 Nuestra propuesta educativa está sostenida por una escucha y mirada atenta que se proponen comprender las necesidades (cognitivas, afectivas, sociales…) de la infancia para elaborar propuestas de aprendizajes significativos y globalizados, en las que el niño/a es el protagonista de su propio aprendizaje.

Esta “pedagogía de la escucha”  es un proceso que aunque puede parecer lento, responde al respeto de los ritmos y necesidades de los pequeños y no se debe sacrificar por la falta de tiempo o la urgencia de terminar lo programado o previsto para esa jornada.

En muchas de las ocasiones recurrimos a la documentación educativa como instrumento para materializar esa escucha activa y participativa, convirtiendo esas reflexiones, textos, imágenes, vídeos…, en una herramienta de reflexión y transformación de la acción educativa. A través de la documentación podemos dignificar la infancia, y hacer visible su cultura. 

La documentación también nos permite conocer, profundizar y analizar los procesos de los niños y niñas, tanto en relación con el aprendizaje como con su crecimiento personal. Es así como podemos comunicarnos con las familias, con el exterior, entre nosotros, con los niños/as, con los profesionales externos … por lo que la documentación educativa también se convierte en una herramienta que favorece el diálogo entre las personas y el crecimiento de la comunidad educativa como tal.

Nuestra propuesta, apoyada en la Tª sociocultural de L. Vygostky, aboga por ver al niño

 “no como un vaso que hay que llenar, sino como un fuego que es preciso encender”. 

Por ello, lo que buscamos es que el proceso de aprendizaje no se limite a una mera adquisición de  contenidos, sino que se parta de las experiencias personales de los niños y niñas (conocimientos previos) para, a  través de la interacción social (con sus iguales, con lo adultos que le rodean), sean capaces de “avanzar” e ir construyendo su propio conocimiento y pensamiento crítico a través de experiencias en primera persona (autorregulación y autoaprendizaje).

Nuestra escuela persigue favorecer procesos de aprendizaje capaces de fomentar la construcción de conocimiento, entendido como una relación dinámica entre el niño/a y los objetos, fenómenos y eventos de la realidad que le rodea. Y para que esos aprendizajes sean significativos deben:

  • Producirse en un contextos de investigación y/o creación.
  • Que surja a partir de un problema o situación real y cercana.
  • Que tenga significado para el niño/a y sea una búsqueda de una solución personal, abierta y creativa al problema o situación planteada.

En el día a día de nuestro proyecto educativo para la etapa de Ed. Infantil desarrollamos diferentes contextos y situaciones de aprendizaje significativo, haciendo del espacio un ecosistema educativo donde interacciones, propuestas y experiencias compartidas den las oportunidades para explorar, experimentar y comenzar a descubrir el mundo cultural, lingüístico, matemático, artístico y científico.

Como hemos señalado antes, estas propuestas no surgen de manera  espontánea, sino que son el fruto de la planificación, el diseño, creación y evolución de los mismos por parte del equipo educativo del ciclo.

Con ellas buscamos que el niño pueda abordar los contenidos curriculares de la etapa de una manera ajustada a sus necesidades, real, global, vivenciada, lúdica, pausada y significativa, a la par que la estética de sus materiales, presentaciones y espacios esté cuidada con el fin de resultar más motivadora, agradable y significativa para los pequeños.

Como contraparte del papel esencial que le damos al niño/a en el proceso educativo, el papel del educador/a, de sus compañeros y compañeras y de los adultos que le rodean es esencial. Ya que a través del apoyo, ayuda y acompañamiento que recibe el niño, se mostrará progresivamente competente y autónomo en la resolución de tareas y situaciones de aprendizaje que se le presenten.

Desde este enfoque lo que buscamos es enseñar a los pequeños a hacerlo sin nuestra ayuda (Autonomía y emancipación educativa), siendo la labor del docente la de acompañar (aprendizaje guiado pero no dirigido) al ser el maestro el primer referente educativo en nuestra propuesta, seguido de los compañeros como el segundo y “el espacio como tercer maestro”.

De este modo, el niño/a va construyendo aprendizajes significativos, no solo porque posea determinados conceptos previos, sino porque con ayuda del docente, hace uso de ese bagaje personal para  construir nuevos aprendizajes en torno a los contenidos que configuran el currículum escolar.

"Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos son iguales,
sino que todos son diferentes."
Loris Malaguzzi