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Estética y ética educativa

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Imagen: Escuelas de Reggio Emilia

Loris Malaguzzi decía que los espacios que se diseñaban en sus escuelas debían ser: “Ambientes preparados que inviten al aprendizaje, la experimentación, la comunicación y la investigación. Los pasillos también forman parte de la escuela y también pueden tener elementos que impliquen a los niños y les ayude en su desarrollo. Un espacio bien preparado actúa también como maestro, por tanto, la organización del entorno físico es crucial”.

El espacio ha de ser “amable”, habitable, estético, ordenado, simbólico… pues en él los niños desarrollan sus experiencias, exploran y se preguntan por el mundo que les rodea.

Si el ambiente está bien preparado, las propuestas de aprendizaje están adecuadamente diseñadas, son coherentes con los diversos ritmos y estilos de aprendizaje, los materiales van evolucionando a medida que observamos que los niños van necesitando nuevos retos, se favorecerá la autonomía, el autoaprendizaje y en todo momento, el aprender desde el niño y sus motivaciones, creando un aprendizaje con significado para el niño y un desarrollo de las competencias de aprender a aprender.

Por tanto, hay un orden de los materiales y de los espacios ya que el orden del espacio genera organización y relajación en el pensamiento; los niños y los adultos deben conocer dónde se ubica cada material y partir de la tranquilidad de conocer qué pueden encontrar en cada contexto de aprendizaje significativo; el orden también hace referencia a la estructura del mobiliario y la distribución del espacio; un orden que acompaña a entrar y sentirse en equilibrio y armonía.

La estética también está relacionada con la flexibilidad, entendida como la capacidad de generar muchas acciones y de desplegar muchos pensamientos; la distribución del mobiliario y la presencia de materiales, genera un ambiente flexible para desarrollar el pensamiento divergente y creativo. Existen múltiples formas de interactuar con el ambiente.

Una buena estética también favorecerá la autonomía y la disposición de materiales, evitando caer en la masificación y centrándonos en materiales que generen múltiples formas de acción y de pensamiento.